lunes, 29 de octubre de 2018

La corrupción nos invade en el Perú




La corrupción ha invadido y calado fondo los cimientos del poder judicial. Desde el mes de julio del presente año, advertimos la podredumbre enraizada en uno de los poderes que se creía más serio. Nos engañamos aunque la sospecha saltaba a la vista. Fueron conociéndose nombres y apelativos. Así, el Ministerio Público pidió 36 meses de prisión para César Hinostroza, ex juez supremo, calificado ya de presunto integrante de la organización criminal los “Cuellos Blancos del Puerto”. Hace días, el pasado 7 de octubre fugó del país al parecer con la complicidad de malos funcionarios, encontrándose preso actualmente en España gracias a interpol internacional.

El miércoles 17 de octubre, el poder judicial recién ordenó su captura. Es acusado de formar parte de una red de tráfico de influencias y de ofrecer diversos puestos de trabajo que eran por concurso. Se conoce también que coordinaba con otro juez (Hugo Velásquez) para que ordene abonar millonarias remuneraciones a 13 jueces supremos, donde él era uno de ellos, beneficiándose con eso. Toda una joyita.

Hinostroza se llamaba de hermanitos con otros jueces supremos, y otros personajes como Pedro Chávarry, cuestionado fiscal de la nación e integrante también de la misma organización criminal junto con otros 13 magistrados, quienes le sacaban provecho al estado para abultar sus ingresos y su riqueza. Corruptos de cuello y corbata.

Según la última encuesta de Datum de la última semana de setiembre, los más corruptos en el Perú son: Keiko Fujimori 29%, Alan García 17%, César Hinostroza 11%, Alberto Fujimori 9%, Alejandro Toledo 7%. ¿Cuántos miles de corruptos tenemos en las organizaciones públicas y privadas?

La corrupción nos invade



jueves, 25 de octubre de 2018

ROSTROS DE PERSONAS DESAPARECIDAS



ROSTROS DE PERSONAS DESAPARECIDAS. HASTA AHORA LOS FAMILIARES ESPERAN LA JUSTICIA DIVINA (MUSEO DEL LUGAR DE LA MEMORIA – AYACUCHO) 

EXPRESIÓN EN UN RETABLO AYACUCHANO



EXPRESIóN EN UN RETABLO AYACUCHANO EN EL MUSEO DE LA MEMORIA EN AYACUCHO. LA POBLACIóN EXIJE LA APARICIóN DE SUS FAMILIARES, PADRES E HIJOS.

LUGAR DE LA MEMORIA

RETRATO EN Cerámica EN EL QUE SE APRECIA LA Represión QUE Ejercía EL PERSONAL MILITAR “SINCHIS” SOBRE LA Población PERUANA, QUIENES VIVíAN EN EL CAMPO (MUSEO DEL LUGAR DE LA MEMORIA, ACTUALMENTE EN AYACUCHO) 


Para no olvidar
ES UN LUGAR PARA RECORDAR Y PARA QUE APRENDAN NUESTROS JóVENES LO QUE FUE EL TERRORISMO

69,280 personas son las víctimas del fuego cruzado entre el grupo Sendero Luminoso y la Fuerza Armada Peruana entre los años 1980 y 2000. Muchos inocentes cayeron, entre niños, mujeres, hombres y ancianos. No se salvaron ni los animales a la brutalidad cruel y despiadada de los involucrados, así, fueron acribillados y también quemados vivos en sus propios establos.

La cifra estimada de fallecidos corresponde al Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que viene a ser la voz expresa de las víctimas de la violencia. Se reconstruye la historia de una tragedia humana que la hemos vivido en carne propia y que también muestra la resistencia de muchos y las voces de quienes fueron los afectados.

Hasta ahora no se cierra la herida. Cuando uno visita Ayacucho por ejemplo, inevitablemente se dará de cara con la realidad. Los sitios turísticos que podemos imaginar con sus hermosas iglesias, construcciones y calles empedradas, se complementaban con visitas hacia los poblados y comunidades donde se cometieron abusos contra la población ayacuchana, sin respetar los derechos humanos.

En todos los rincones de Ayacucho se siente una herida abierta, mostrando al mundo que aún falta encontrar justicia para muchas familias.

La muerte del periodista Hugo Bustíos es una muestra de lo que nunca debió suceder. Obviamente los implicados han jugado todas sus mañas para salirse con la suya. En adición, hay toda una campaña negacionista para pretender desconocer todos los crímenes cometidos por los militares pertenecientes a la fuerza armada peruana. Son miles los desaparecidos hasta ahora que no son encontrados ni hay justicia para ellos. ¿Hay que seguir esperando? ¿Hasta cuándo?


miércoles, 12 de septiembre de 2018

EL PLAGIO DE LA TESIS...


Como de costumbre, se habían presentado unos días antes de la sustentación de su tesis universitaria, para conversar con algunos jurados y manifestar que el trabajo de recolección de información, lo habían hecho en la empresa y fuera de la ciudad. La empresa estaba al sur de la región y habían viajado para solicitar a los funcionarios y trabajadores que llenen las fichas correspondientes, que servirían para la elaboración de cuadros estadísticos y otros. Los profesores, asintieron muy amablemente el desempeño de ellas. Nunca hubieran podido imaginar que podría haber algo extraño en todo eso. Las conocían como estudiantes de pregrado. Se mostraban atentas, seguras y con ganas de aprender y estudiar. Como la mayoría, expresaban el deseo de culminar satisfactoriamente. Prácticamente tenían la tesis terminada y a días de la fecha indicada para la sustentación. No faltaba más. Solo esperaban estar en la sala de grados y mostrar algunas diapositivas para explicar los resultados y conclusiones. Así, responderían también cualquier interrogante. Llegó el día. Los tres jurados se presentaron a la hora indicada con el libro de actas que usarían en ese momento importante. Las dos damas, con sus mejores atuendos esperaban junto a la computadora principal, con un ejemplar de su tesis y el USB. Todo estaba dispuesto. Unas botellas de agua y algún aperitivo se veían sobre la mesa principal. Así, empezaron ese día con mucha naturalidad, refiriéndose al tema y más. La noche anterior y por curiosidad, uno de los jurados había ingresado a internet para revisar algunas páginas. No estuvo mucho tiempo y pudo ver varias cosas que las estudiantes habían tomado de la red. Copiaron y pegaron varias hojas enteras. Hasta las famosas fichas que según las dos damas las habían hecho llenar a los trabajadores y funcionarios, estaban ya formuladas en la web. Obviamente se sintió sorprendido por al plagio. Así y todo, se escuchaba también que se daba inicio en todo el país a una reforma universitaria que mejoraría los niveles académicos. Ya en el proceso de la sustentación, el docente que había encontrado el plagio, les enseñó a las dos damas varias hojas impresas que ellas habían copiado. Ellas miraron y no se inmutaron. Muy por el contrario, una de ellas manifestó que sí habían tomado la información de la red y que podían hacerlo, porque estaba ahí disponible. Insistieron para continuar. Los otros dos jurados observaron. El de mayor jerarquía dijo que no era posible seguir con la sustentación de esa manera. Luego, pidieron a las damas que desocupen el ambiente. Minutos después, los jurados debían deliberar. Increíblemente uno de ellos y de una forma sutil las apoyaba. El otro mostraba cierta disposición a una salida, aunque no sabía cómo exactamente. Algo sucedía frente a la evidencia del plagio ¿Por qué no tomaban una resolución definitiva? ¿Qué estaba sucediendo con esos jurados? Finalmente tuvieron que ceder a lo evidente. El plagio estaba frente a ellos. No podían argumentar más. Por ahí surgió la idea de uno de no firmar el libro de actas. ¿No era demasiado eso? Se sabía que las decisiones se toman en ese momento. Se aprueba o desaprueba. ¿Qué esperaban? Al final de todo eso que ya se convertía en embarazoso, las invitaron a ingresar, para llamarles la atención y hacerles saber que estaban desaprobadas. A pesar de la llamada reforma universitaria. ¿Hasta cuándo seguiremos con esas malas costumbres? Hace unos días nos enteramos que un señor fiscal, que causa vergüenza hasta de nombrarlo, plagió 292 de los 356 párrafos de su tesis con la que obtuvo una maestría en Derecho Penal. Piden su renuncia en el contexto de la crisis institucional que nos encontramos en el Perú. Vaya cosas.  



Me rindo a la belleza de este niño y al amor de su perrito



EL NIÑO QUERIA COMPRAR